—¡Tú, ciego, recoge tus cosas y lárgate de mi casa ahora mismo!En la mansión de la familia Torres, Julia Torres, desnuda, se acercó al sótano donde Sergio García vivía, y con actitud altanera le habló a Sergio, quien estaba de rodillas limpiando el suelo.Sergio no levantó la cabeza, no respondió, y siguió limpiando.Julia le dio una patada y lo tiró al suelo.—¡Ciego! ¡Te estoy hablando, ¿acaso no me oyes?Sergio lentamente se levantó. Al ser ciego, el no sabía que a esta mujer, contando un cuerpo caliente y viéndose más hermosa que una gran estrella, le gustaba estar desnuda en casa.—Puedo irme, pero quiero recuperar lo que me pertenece, —dijo Sergio.—¿Qué te pertenece a ti? ¿Tus córneas? ¿O las acciones de Corporación Nova? —Julia soltó una risa despectiva. —Tú, ciego, realmente estás soñando. Ahora mismo no hay nada que te pertenezca, toda Corporación Nova es de nuestra familia.—Hasta tu vida es nuestra. No te he matado, solo te he mandado a que te vayas. Eso ya es un favor p
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