Filter By
Updating status
AllOngoingCompleted
Sort By
AllPopularRecommendationRatesUpdated
Craving My Savings? No Way!

Craving My Savings? No Way!

On my way to the bank, I stumbled across a post: [What's the most shameful thing you've done behind your partner's back?] One comment stood out: [I secretly married my first love, and my girlfriend keeps dumping money into our joint account like an idiot. She actually thinks I'm saving for a house. There's already sixty-seven grand in there. Once she hits eighty, I'm taking it all!] The flood of likes made my stomach twist. I pulled up my account balance. Sixty-seven grand. Not a penny more, not a penny less. So, my boyfriend secretly married his ex.
Short Story · Romance
10.2K viewsCompleted
Read
Add to library
No Longer His Convenient Wife

No Longer His Convenient Wife

I never imagined I’d wake up in a hospital bed, my body broken, my heart shattered—and discover that my husband was with her. His first love. The woman who should have been erased from our past. So I left. Filed for divorce. Walked away from the life he thought I couldn’t survive without. Returning home to claim my family’s estate, I expected nothing from him. But of course, he followed. And when he saw me casually using his credit card to book eight male escorts, he lost it. Furious. Outraged. Certain I would crumble. He was so sure I’d come back begging. That I’d fall apart without him. That I’d finally admit defeat. Six months passed. I didn’t. A year passed. I didn’t. And then he showed up—not in his tailored suit, not as the untouchable billionaire, but on my farm, rolling up his sleeves as a laborer, ready to test me. He thinks he’s the storm. He has no idea I’m the hurricane.
Romance
146 viewsOngoing
Read
Add to library
No Reply From The Crown

No Reply From The Crown

When Selovia's soldiers seized me, I sent Leon ninety-nine letters, each one begging for rescue. He tore them apart. "I sent Aya back to her duchy after she struck Mira—but I gave her my finest escort. Selovia could not have touched her." A sharp breath. "I allowed Mira the ceremonial gown, nothing more. And now Aya makes a spectacle to win back my favor. It shames her." He paced once, restless. "Mira's brother died protecting me. He was my Captain of the Royal Guard. I swore to guard her in his place. Tell Aya this—no matter how she rages, I will not cast Mira aside. If she keeps making a spectacle, I will delay the wedding." Three days later, he rode into Valecrest with the marriage contract in hand, ready to wed me. That same hour, Selovia's envoys delivered an ornate gift box. Leon glanced at it and exhaled. "So the dowry is prepared. All this noise was Aya stirring unrest." The lid opened. Inside— My head. From the tower, mourning bells began to toll. Slow. Heavy. Final. The chapel doors parted. The officiant stepped out, robes dark, face set in solemn lines. "Her Grace, Aya Valecrest, Duchess of Valecrest, has been returned to us. The burial rites begin at once."
Short Story · Romance
587 viewsCompleted
Read
Add to library
El Don que no pudo retenerme

El Don que no pudo retenerme

Durante cuatro años fui su secretaria y durante cuatro años calenté su cama. Lo sabía todo, desde los negocios de su familia hasta los secretos que me susurraba por las noches. Pero para él, yo no era más que un juguete al que podía recurrir cuando quisiera. En cuanto su primer amor, Sofía Costa, regresó al país, él me humilló sin pensarlo dos veces. La besó en una iglesia de Sicilia, me abandonó en una carretera, empapada por la lluvia con un corte de veinticinco centímetros en la pantorrilla, y luego me despidió con una frase fría y mordaz. Dijo que yo era alguien sin importancia, alguien a quien simplemente podía ignorar. Ella agitó el tulipán de peluche que él le había obsequiado delante de mí. —Yo soy la única a la que ama. Tú solo eras una sustituta. Mientras reconstruía mi vida en Northport y por fin encontraba algo de paz, este despiadado Don de la mafia se arrodilló frente a mi puerta, con los ojos rojos de emoción. —Elena, vuelve conmigo. Pateé su mano lejos con una sonrisa. —Tu supuesta devoción me repugna.
Short Story · Mafia
1.8K viewsCompleted
Read
Add to library
Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Cuando tenía nueve años, quedé atrapada en una explosión mientras intentaba salvar a Joel Yorks, en donde la onda expansiva me arrebató la audición, por lo que, desde entonces, he tenido que usar audífonos. Joel se sintió tan culpable, que Insistió en pedirme la mano, y, con los ojos llenos de lágrimas, juró: —Helen, cuidaré de ti el resto de mi vida. Sin embargo, cuando cumplí dieciocho… todo cambió, porque él quería complacer a la chica más bonita de la escuela. Por esto, delante de ella y de todos nuestros compañeros, me arrancó el audífono, mientras decía con total desprecio: —Estoy harto de que seas una carga. De verdad desearía que no hubieras sobrevivido aquel día cuando tenías nueve años. Habría sido mejor que estuvieras muerta. Apreté mi informe audiológico y guardé silencio. Al llegar a casa, revisé en silencio mis solicitudes universitarias y, junto con mis padres, rompí formalmente el compromiso. A partir de entonces, Joel y yo seguiríamos caminos separados. No volveríamos a encontrarnos.
Short Story · Romance
784 viewsCompleted
Read
Add to library
Cuando me perdiste, no dijiste nada

Cuando me perdiste, no dijiste nada

En el quinto año de su matrimonio, Débora Acosta descubrió a su esposo Emilio Romero acostándose con su secretaria, la mujer incluso estaba embarazada. De golpe, los cinco años que Débora había entregado al matrimonio parecieron una broma cruel. Pidió el divorcio, solo para darse cuenta de que en la familia Romero ya no había un lugar para ella. La amante, Irene Palacios, la provocó sin pudor, Emilio se mostró frío e indiferente y las críticas de los familiares terminaron por hundirla en un dolor insoportable. Después del divorcio, Emilio volvió a encontrarse con Débora. Ella era como una luna lejana, inalcanzable. Su mirada y su corazón ya estaban llenos de otro hombre. La mujer que había sido su esposa terminó convirtiéndose en el tesoro más preciado de alguien más. Al final de un banquete, Emilio la tomó del brazo. Con la voz quebrada y los ojos enrojecidos, le preguntó casi suplicando: —De verdad, ¿ya no me quieres? Débora lo miró con frialdad. En ese momento, el hombre elegante y distante que estaba a su lado la rodeó con el brazo. Alzó la mirada y dijo con calma: —Sr. Romero, mi esposa y yo tenemos que volver a casa. Por favor, compórtese. *** Ella había creído que era el chiste de toda la ciudad. En su momento más miserable, un hombre al que apenas había visto unas cuantas veces la llevó a su casa. Más tarde entendió la verdad. Alguien la amaba como a un tesoro. Cada una de sus lágrimas era invaluable para él y jamás permitiría que volviera a sufrir ni la más mínima injusticia.
Romance
11 viewsOngoing
Read
Add to library
You Are No God To Me.

You Are No God To Me.

" How about I burst your bubble?" With that I landed my hot fists on his handsome face, causing the Billionaire Godlike man to stagger on his feet. " Let's see who lick whose shoes then.." I smirked and pulled him by the collar of his shirt. "Kiss the floor I walk on, Wesley Cooper."
Romance
8.811.2K viewsCompleted
Read
Add to library
No Way to Win Me Back

No Way to Win Me Back

I trusted her. I trusted him. Big mistake. When I caught my husband and my best friend tangled in betrayal, my world shattered. And my daughter? She chose her as her new mom. Me? Just a housewife. Just the ‘overbearing mom’ who cared too much. Done. I walked away, leaving their apologies and tears in the dust. My husband dropped to his knees, begging, “Please, come back. We can fix this.”My daughter clung to me, crying, “Mom, don’t leave me.” I laughed: “Fix it? Don’t leave? Too late. You had your chance. I don’t need either of you anymore.”
Romance
9.264.9K viewsCompleted
Read
Add to library
La señora no perdona al infiel

La señora no perdona al infiel

Con veinticinco semanas de embarazo, Julieta García descubrió la infidelidad de su esposo durante una revisión prenatal. Con el cuerpo hinchado por la gestación y un aspecto descuidado, sostenía con dificultad su vientre abultado, mientras la joven amante de su marido la llamaba esa mujer. Delante de todos, él la miraba con un desdén abierto Pero la primera vez que Julieta conoció a Héctor Gómez, ella también fue el centro de todas las miradas, admirada y rodeada de halagos. Convencido de que ella había logrado casarse con él gracias a esa relación, Héctor tomó la iniciativa de divorciarse. En ese instante, su corazón murió por completo. Desde los años universitarios hasta el mundo laboral, ocho años de amor silencioso y de entrega absoluta demostraron no valer nada. Tras dar a luz, Julieta firmó el acuerdo de divorcio y se marchó sin volver la vista atrás. *** Cinco años después. Ella se había convertido en una poderosa empresaria multimillonaria. Era deslumbrante, segura de sí misma, talentosa, y no le faltaban pretendientes. El mismo Héctor, que en su momento insistió en divorciarse, nunca llegó a recoger el certificado de divorcio. Julieta presentó entonces una demanda judicial. Héctor, que antes la despreciaba, empezó a aferrarse a ella y, frente a cada pretendiente que se le acercaba, respondía con una venganza implacable. Hasta que Julieta apareció del brazo de otro hombre y anunció su compromiso. Héctor la acorraló contra la pared, fuera de control, y le espetó con voz ronca: —¿Casarte con otro hombre? Ni lo sueñes.
Romance
93.4K viewsOngoing
Read
Add to library
Almas Gêmeas? Não no Meu Casamento!

Almas Gêmeas? Não no Meu Casamento!

Após oito anos de relacionamento, Inês Alves passou de deusa idealizada na mente de Ibsen Serpa para alguém de quem ele mal podia esperar para se livrar. Foram três anos de esforço, até que Inês esgotou o último resquício de sentimento por ele. Finalmente, ela desistiu e foi embora. No dia da separação, Ibsen riu friamente: — Inês, estou esperando você voltar e me pedir para reatar. Mas o que ele esperou, esperou e o que veio, na verdade, foi o anúncio do casamento de Inês. Consumido pela raiva, ele ligou para Inês: — Já terminou essa palhaçada? Do outro lado da linha, uma voz masculina e grave respondeu: — Sr. Serpa, minha noiva está no banho, não pode atender sua ligação agora. Ibsen soltou um riso frio e desligou na hora, convencido de que aquilo não passava de mais um joguinho de Inês, querendo chamar sua atenção. Só no dia do casamento de Inês, ao vê-la vestida de noiva, buquê nas mãos caminhando em direção a outro homem, Ibsen finalmente se deu conta de que Inês realmente não o queria mais. Num acesso de loucura, correu até Inês: — Inês, eu sei que errei, não case com outro, por favor! Inês ergueu a barra do vestido e passou por ele: — Sr. Serpa, você não disse que você e Mayra eram feitos um para o outro? Veio ajoelhar no meu casamento para quê?
Romance
7.720.6K viewsOngoing
Read
Add to library
PREV
1
...
1920212223
...
50
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status