Destino
—Y él el mío…
—Anda, no hagamos esperar al novio…
Liam vistió de manta en color blanco –como el resto de los invitados- , su cabello rubio se movió de un lado a otro por la brisa, se miró los pies enterrados en la arena, se mordió el labio, estaba nervioso, comenzó a sonar la marcha nupcial, levantó su mirada y vio a Regina caminar del brazo de su padre, ambos caminaron por el pasillo de arena, el atardecer estaba a punto de darle paso a la noche, al llegar, el Benedict le dio la bendición a ambos, se apuró ya que rompería en llanto delante de ellos.
—Deseo de todo corazón que el destino nunca los separe, que en el camino los refuerce el uno al otro y vivan su amor a manos llenas. —le entreg