La Dulce princesa.
— Giovanni sin ser consiente se puso él solo la soga al cuello, soga que Dulce pensaba apretar, quien dijo has el amor y no la guerra, no sabía que duele más un corazón roto que un disparo en dicho lugar, ya que, con el disparo, al menos mueres en segundos, pero un corazón roto te hace sangrar por años.
— ¿Y qué tan malo eres? — dijo mientras coloco sus delgadas manos en la solapa del saco del rubio.
— Tendrías que averiguarlo…
— Selena, mi nombre es Selena. — respondió dejando que su aliento a fresa chocara con el rostro del italiano, eso tendría que haber encendido las alarmas en Gio, ¿Qué mujer lava sus dientes con pasta de fresa? ¿no es lo que usan los niñ