FUEGO Y PASION
Escuche como suspiraba Adrian, dándome muestras de que él también estaba excitado
— OHHH, sii, ahora date la vuelta, quiero ver tus preciosas nalgas, — me dijo,
Aunque de espaldas no podía ver a mi marido, si que estaba escuchando su respiración entrecortada mientras me iba desabrochando el sujetador, volviendo mi cabeza para mirar su preciosa mirada, notando como los dedos de Lucia, acariciaban mi espalda pensando que eran los calientes labios de mi esposo, escapando de mi boca un pequeño suspiro. Sabía que estaba algo aturdida por culpa del vino, pero las caricias de Lucia me estaban excitando cada vez más. Cerre mis ojos, para poder sentir más las caricias de sus dedos desde mi cuello has