Atada a un Matrimonio con el CEO Mafioso
Su labio inferior estaba partido.
Y aún así, era la mujer más hermosa que había visto en su vida.
—Lo siento… —su voz se quebró en el primer susurro. La abrazó más fuerte, como si pudiera absorberle el dolor, como si pudiera devolver el tiempo y arrancarla de esa pesadilla antes de que sucediera. —Lo siento, lo siento, lo siento… —Pegó su frente a la de ella, su cuerpo sacudido por la rabia, por la impotencia, por el miedo. —Te amo, Lorena. Te amo, ¿me escuchas? —Ella no respondió. Su respiración seguía débil. Franco cerró los ojos con fuerza, sus lágrimas cayeron sobre su piel. —Mie*rda… debí habértelo dicho antes. Debí habértelo dicho cada maldito día… —Le besó la sien con desesperación, c