OBLIGADA A CASARME CON EL PADRE DE MIS HIJOS
jamás lo ví venir, el decía que me amaba
Dariana cayó en la alfombra, se abrazó a sus piernas, no podía con el dolor que tenía en su corazón, Danilo, se apresuró a ir a abrazarla, ella estaba destrozada y destruida
— Cariño, no sé que decirte, es un maldito bastardo, no te merece, no merece el amor de una mujer tan especial como tú
— No fuí suficiente, papá, me engañó con otra mujer, una hermosa brasileña, ¿quién puede resistirse a esa tipa tan sensual, a Alessandro, no le fue suficiente mi amor, yo... siento que me muero de dolor, no pudo soportar tanto dolor — gruesas y calientes lágrimas rodaban por las mejillas de la jóven madre