フィルター条件
ステータスを更新中
全て進行中完了
並べ替え
全て人気のあるおすすめ評価更新
La Falsa Susurradora de Cadáveres

La Falsa Susurradora de Cadáveres

Tras presentar mi solicitud para dejar el cargo de jefa de Medicina Forense y pedir el traslado a un puesto administrativo, en la comisaría a todos se les iluminó la cara. Sonrisas por todas partes. Aprobación unánime. Solo Olivia Montoya, la nueva forense… la "mejor amiga de la infancia" de mi novio, se vino abajo. La que se hace llamar la "Susurradora de Cadáveres". Entró hecha una fiera, me agarró con fuerza de la bata y, con los ojos enrojecidos, soltó: —Aunque tu técnica ya está pasada de moda, de verdad espero que te quedes. ¡Que sigas dándoles voz a las víctimas! Le aparté la mano con frialdad, recogí mis cosas y me di la vuelta para irme. Porque en mi vida pasada, ella se presentaba igual: decía que podía oír los susurros de los muertos y saber lo que habían vivido antes de morir. Yo me mataba trabajando: autopsia tras autopsia, revisando una y otra vez, redactando informes de autopsia con cada detalle. Ella, en cambio, solo necesitaba echarle un vistazo al cadáver… y podía recitar mi informe palabra por palabra, sin equivocarse ni una coma. Las familias de las víctimas la veneraban como si fuera un milagro andante. A mí me miraban con desprecio. Decían que yo profanaba al difunto, que no lo respetaba. No lo acepté. Me negué a rendirme. Me dejaba la vida en cada autopsia… pero ella siempre se me adelantaba, escupiendo toda la verdad como si ya la tuviera en la palma de la mano. Hasta que una familia, llevada al límite, me odió por ultrajar a su difunto. Me secuestraron. Me descuartizaron. Y me abandonaron en un baldío. Cuando volví a abrir los ojos… Había renacido justo el día en que Olivia anunció, por primera vez, que era la "Susurradora de Cadáveres".
読む
本棚に追加
A Irmã de Consideração do Meu Noivo Roubou Meu Vestido

A Irmã de Consideração do Meu Noivo Roubou Meu Vestido

Cresci fora do país. Com medo de eu arrumar um genro estrangeiro, a minha mãe resolveu me arranjar um noivo bonito e talentoso em São Paulo, e me chamou de volta para o noivado. Quando fui à Boutique de Luxo escolher meu vestido de noivado, eu me encantei por um vestido longo tom creme, tomara que caia. Quando me preparei para experimentá-lo, uma mulher olhou de soslaio para o vestido em minhas mãos e disse à atendente: — Esse modelo é bem diferente, deixa eu experimentar. A atendente, com ação brusca, arrancou o vestido das minhas mãos. Eu, indignada, disse: — Cada coisa tem sua ordem! Eu vi esse vestido primeiro, vocês ainda têm noção de justiça? Mas ela me olhou com desprezo e respondeu: — Esse vestido custa 188 mil. Você, uma pobretona, consegue pagar isso? — Eu sou irmã de consideração de Eduardo Monteiro, presidente do Grupo Monteiro. Em São Paulo, quem decide o que é “justo” é só a Família Monteiro! Que coincidência! Eduardo Monteiro é meu noivo. Imediatamente liguei para Eduardo: — Sua irmã de consideração acabou de roubar meu vestido de noivado. Como você vai resolver isso?
読む
本棚に追加
Não Sou Guardiã do Meu Irmão

Não Sou Guardiã do Meu Irmão

Quando eu estava prestes a sair do restaurante do meu irmão, a gerente me parou. — Senhorita, desculpe, mas a senhora não pagou a conta. Olhei para o rosto desconhecido e pensei que ela provavelmente era nova e não me reconhecia, então expliquei educadamente: — Coloque na conta do dono. Ele me conhece. A gerente me lançou um olhar de desdém. — Senhorita, este é um restaurante três estrelas Michelin. Não deixamos qualquer um fazer fiado. Ela me entregou uma conta impressa. Dei uma olhada. Cinquenta mil dólares por uma refeição. Três mil pela manutenção da louça, cinco mil pela purificação exclusiva do ar, dez mil por uma taxa de serviço VIP de "práticas relaxantes" e uma porção de outras cobranças absurdas. Eu nem sabia que o restaurante do meu irmão era um golpe desses. Não pude deixar de rir, incrédula. — Eu sou a irmã do dono. Se houver algum problema, diga a ele para falar comigo em casa. Mas ela simplesmente não desistia. — Se não pode pagar, pare de fingir que pode. E não finja que conhece o senhor White também. Mandei uma mensagem rápida para minha secretária: [Diga ao meu irmão para demitir essa gerente ou eu retiro meu investimento.]
読む
本棚に追加
Mein Tod treibt meine drei Brüder in den Wahnsinn

Mein Tod treibt meine drei Brüder in den Wahnsinn

Meine Stiefschwester schob mir die Schuld für ihre Allergie in die Schuhe. Also sperrten mich meine drei Brüder in einen engen, stickigen Keller und verriegelten die Tür mit einer Kette. Ich schlug mit aller Kraft gegen die Kellertür und flehte sie an, mich rauszulassen. Der älteste Bruder, ein erfolgreicher Geschäftsmann, funkelte mich nur kalt an, bevor er ging: „Du schikanierst Lilli sonst schon genug! Und lässt du sie noch absichtlich Meeresfrüchte essen, obwohl du genau weißt, dass sie allergisch ist? Willst du sie umbringen? Denk hier drinnen gut darüber nach, was du getan hast! ” Der zweite Bruder, inzwischen ein berühmter Sänger, und der dritte, ein genialer Maler, spotteten nur: „So böse wie du bist, tust du auch noch so, als wärst du unschuldig. Bleib schön hier drin und leid ein bisschen! “ Dann nahmen sie die zitternde Lilli in den Arm und fuhren mit ihr ins Krankenhaus. Die Luft wurde immer knapper, jeder Atemzug tat weh. Ich spüre, wie mir langsam schwarz vor Augen wird. Irgendwann blieb mir keine Luft mehr – und ich starb dort unten. Drei Tage später kamen meine Brüder mit Lilli aus dem Krankenhaus zurück. Da dachten sie plötzlich wieder an mich. Aber da war ich längst tot–erstickt in diesem engen Keller.
読む
本棚に追加
Morí Por Su traición, Volví Por Justicia

Morí Por Su traición, Volví Por Justicia

Durante una delicada operación de trasplante de corazón, mi esposo insistió en que su amiga de la infancia, Sofía Sánchez, una simple estudiante en prácticas, fuera su asistente. Solo porque la reprendí por llevar las uñas artificiales durante la cirugía, salió furiosa del quirófano. Mi esposo, sin importarle el paciente en cirugía, la siguió para consolarla. Le supliqué que volviera para terminar la operación, pero me respondió: —Sofi está triste. ¿Puedes no hacer un escándalo en este momento? La operación puede esperar. ¿Qué importa eso comparado con Sofi? Al final, el paciente fue abandonado en la mesa de operaciones durante cuarenta interminables minutos, muriendo de dolor. Después descubrimos que el paciente era nada menos que el alcalde de nuestra ciudad, un hombre muy respetado. Mi esposo y Sofía decidieron echarme la culpa del accidente médico: —¡Si no hubieras hecho un escándalo en el quirófano y nos hubieras echado, el alcalde no habría muerto desangrado! ¡Todo es culpa tuya! Al final, no pude defenderme. Fui condenada a cadena perpetua sufriendo en prisión hasta morir en prisión. Mientras tanto, mi esposo y su amante caminaron hacia el altar y se casaron. Al abrir los ojos de nuevo, me encontré de regreso en el día de la operación del alcalde en nuestro hospital.
読む
本棚に追加
El día que todo cambió: renacer antes del bungee

El día que todo cambió: renacer antes del bungee

Yo estaba embarazada de ocho meses. Pero cuando mi esposo, Mateo Díaz, me obligó a acompañar a su amiga de infancia, Clara Vegas, a hacer bungee, no me quejé ni protesté. Simplemente asentí. Todo porque, en mi vida pasada, Clara no estaba contenta. Para animarla, Mateo le ofreció cumplirle un deseo. Clara le confesó que su mayor anhelo era que alguien la acompañara a saltar en bungee. Mateo, que le tenía pánico a las alturas, inmediatamente me pidió que yo la acompañara. Me negué en el acto, alegando mi embarazo. Clara, al ser rechazada, se entristeció y terminó yendo a un bar para ahogar sus penas. Allí, alguien le puso algo en la bebida y fue violada. Después, devastada por el dolor, le dejó una nota de suicidio a Mateo: “Si ese día no hubiera ido al bar, ¿todo habría sido diferente?” Al leer la nota, Mateo me agarró del cuello: —¿Por qué no accediste a acompañar a Clara? ¿Acaso habrías muerto si lo hacías? Finalmente, Mateo me estranguló hasta la muerte, y el niño que llevaba en mi vientre se fue conmigo. Al abrir los ojos de nuevo, había vuelto al día en que Mateo me pidió que acompañara a Clara a hacer bungee...
読む
本棚に追加
Mein Sohn ist nicht schuldig

Mein Sohn ist nicht schuldig

Ich war genau auf eine einzige Party in meiner neuen, wohlhabenden Nachbarschaft gegangen. Danach verklagte mich meine Nachbarin Brenda. Vor Gericht hielt sie ihre Tochter Tiffany im Arm – voller blauer Flecken, gezeichnet und übel zugerichtet. Sie beschuldigte meinen Sohn, sie vergewaltigt zu haben. Mitten in der Anhörung zog Tiffany ihren Kragen herunter. Rote Striemen legten sich wie ein Ring um ihren Hals. „Er hat versucht, mir die Hose runterzureißen“, schluchzte sie. „Er wollte sich an mir vergreifen. Ich habe mich gewehrt. Also hat er mich geschlagen. Er hat mein Gesicht ruiniert!“ Draußen vor dem Gerichtsgebäude hielten Demonstranten Schilder hoch und beschimpften meinen Sohn als Abschaum – ein verzogenes, reiches Bengel. Im Internet ging ein gephotoshoptes Trauerbild von mir viral. Darunter stand: Die unfähige Mutter soll zusammen mit ihrem Sohn sterben. Der Aktienkurs meines Unternehmens stürzte ab. Aber ich saß einfach nur da. Steinern. Ausdruckslos. Dann verlangte ich, dass man meinen Sohn Cooper hereinbringen solle. Die Türen des Gerichtssaals öffneten sich. Cooper trat ein. Alle erstarrten.
読む
本棚に追加
Me Llamó Interesada y Me Perdió

Me Llamó Interesada y Me Perdió

Mi novio, Pablo Pimentel, es el heredero de la familia más poderosa de la capital. Su fortuna supera los cien mil millones de dólares. Para ponerme a prueba, durante siete años de relación, nunca me regaló nada, nunca gastó un solo centavo en mí. Ni siquiera cuando iba a comprar condones: insistía en pagar mitad y mitad. Después, mi madre se enfermó de gravedad. Les pedí dinero a todos los familiares y amigos que pude. Solo me faltaban dos mil dólares para cubrir el costo de la cirugía. Le supliqué, le rogué. Pero Pablo no me prestó ni un dólar. Tuve que pagar yo sola los gastos del funeral de mi madre. Cuando regresé a casa para recoger mis cosas, encontré por casualidad una lista de regalos que le había comprado a Sara García: una villa de lujo, bolsos de marcas exclusivas, joyas valoradas en cientos de millones de dólares… También vi los audios en el grupo con sus amigos: "Pablo, ¿es cierto que Leticia se arrodilló para pedirte dos mil dólares?" Pablo se rió con frialdad, su voz sonó despreocupada, casi divertida. "Sara tenía razón: quien se arrodilla por tan poco dinero no es más que una interesada. Apenas llevamos siete años juntos y ya está desesperada por sacarme dinero." Resultó que siete años de "prueba" no valieron más que un comentario venenoso de su vecinita de al lado. No importa. Desde el momento en que mi madre murió, ya lo había decidido: desaparecer de su vida para siempre.
読む
本棚に追加
En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

Una empleada de mi empresa se fue a desahogarse en TikTok porque, según ella, yo no le aprobaba la licencia por matrimonio. “Tenemos un bajo índice de matrimonios, una baja natalidad, y es culpa de ustedes, malditos capitalistas. ¡Ni siquiera me apruebas la licencia por matrimonio! ¿Para ti solo soy una esclava? Me creí tus mentiras, eso de ‘vamos a ser una empresa de puras mujeres, una empresa amigable con las mujeres’, y mírate ahora: se te cayó la máscara; ya se te vio la cara de capitalista que exprime a la gente hasta dejarla seca.” El video explotó de la nada; un montón de jóvenes se sintieron identificados y se me fueron encima en redes, al punto de que hasta me mandaron navajas por correo. Yo, como jefa, me lancé a hacer un live y me le fui directo contra ella. “Lo siento, pero la licencia por matrimonio de Blanca no la voy a aprobar. Puede denunciar ante el Ministerio de Trabajo y pedir una audiencia de conciliación; si no hay acuerdo, puede demandarme en un juzgado laboral si quiere.” El live reventó de gente. Entre los que la apoyaban, aparecieron supuestos abogados y hasta se ofrecían a ayudarla gratis a demandarme, pero Blanca se quedó con el gesto tenso, como si no tuviera salida. “Yo solo quería mi licencia; nunca pensé en renunciar, y mucho menos en demandar a Samantha…”
読む
本棚に追加
Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante

Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante

Mi esposo, Alejandro Ruiz, cayó del tercer piso, no solo se rompió las dos piernas, sino que también se lastimó en su parte íntima. Y yo, lejos de preocuparme, lo llevé al hospital más alejado. Todo se remontaba a mi vida anterior: Alejandro se había lastimado a propósito con tal de que su amiga de la infancia, Sofía López, quien realizaba sus prácticas en el hospital, pudiera acumular suficiente experiencia práctica y consolidar su puesto. Para lograrlo, eligió lanzarse desde el tercer piso. Luego, deliberadamente evitó el hospital más cercano y me obligó a conducir tres mil kilómetros para que Sofía lo atendiera. Al considerar que ella solo era una estudiante que había entrado al hospital por contactos y no tenía las credenciales para operar, rechacé su propuesta. Pero él me abofeteó con fuerza y dijo: —¡Solo quiero usar mis heridas para ayudarla! ¿Acaso no tienes ni un poco de empatía? Ante su terquedad, temí que el retraso arruinara sus piernas para siempre. Llamé a su madre para convencerlo. Sin embargo, Sofía, al no obtener el puesto, avergonzada y llena de rabia, se suicidó saltando en el hospital. Alejandro, gracias a la atención oportuna, salvó sus piernas. Pero el día del alta, cuando fui a recogerlo con alegría, él me atropelló con el auto, matándome en el acto. Antes de morir, le cuestioné con rabia, pero él me miró con desdén: —Si no hubieras impedido que ayudara a Sofía, ¡ella no habría muerto! Al abrir los ojos de nuevo, me encontré de vuelta en el día en que mi esposo se rompió las piernas.
読む
本棚に追加
前へ
1
...
7891011
...
50
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status