De Romance y Gatos
«—Soy la gatita Carlota, mi novio es el gato con botas... —»
¿Qué carajo estaba pasando ahora? De pronto, ya no había chico, sino un enorme gato, bueno, pantera negra, que se paseaba de aquí allá con una elegancia tan singular como si estuviera... bailando y, de hecho, así era porque el gigantesco michi comenzó a imitar los gestos de ambos gatos de la pantalla del televisor y, ¿en serio?...
«—Ay, ay, michifuz, yo por ti estoy Frufru... Dime miau, miau miau, miau miau... Mi gatito michifuz... —».