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El día de la boda, expuse su diario de infidelidades

El día de la boda, expuse su diario de infidelidades

Después de que me despidieran, mientras buscaba trabajo, me encontré con una publicación: —¿Qué trabajo da dinero más rápido? La respuesta con más me gusta decía: —Obvio, conseguir un sugar daddy es lo más rápido. El mío tiene poco más de treinta y ya es presidente de un grupo empresarial. Me mantiene con varios miles de dólares al mes, es guapo, atento… y en la cama ni se diga, puede pasar toda la noche conmigo sin cansarse. Alguien preguntó cómo lo había conocido. —En mayo del año pasado discutió con su novia. Estaba solo en un bar, borracho. Al verlo, fui a consolarlo y, al final terminamos juntos. Me dijo que su novia era una aburrida y anticuada, que parecía una vieja en la cama. Y que ya había perdido el interés en ella. Los hombres son así, siempre buscan algo nuevo afuera. Cuando leí eso, mis dedos se quedaron congelados. Pues en mayo del año pasado, yo también había discutido con mi novio, Bryan. Esa noche no volvió a casa. Y cuando regresó al día siguiente, traía un fuerte olor a alcohol. Seguí mirando, y vi que la chica también había subido una foto. —Miren, le dije que no tuve cuidado cocinando y que sin querer me corté el dedo, le dije que me dolía y él prometió que venía a cuidarme esta noche. En la imagen, llevaba un anillo de diamantes en el dedo anular, cubierto parcialmente por una curita. Ese anillo era exactamente igual al anillo de compromiso que Bryan me había dado. Casi al mismo tiempo, sonó mi teléfono. Del otro lado de la llamada se escuchó la voz de Bryan. —Bella, surgió algo urgente en la empresa. No me esperes en la noche, no regresaré.
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Renacida y despiadada: No salvaré al Don

Renacida y despiadada: No salvaré al Don

Le salvé la vida a Don Stefano Marino, de la familia Marino. En el momento en que una bala estaba a punto de alcanzarlo, fui yo quien lo protegió con mi cuerpo. Debido a la deuda de vida que tenía conmigo, Stefano decidió que sería yo quien se casara con él, en lugar de mi hermana mayor, Anna Costa, en la alianza matrimonial. Pero en nuestra noche de bodas, Stefano prefirió beber hasta quedar inconsciente en algún lugar de la ciudad antes que consumar nuestro matrimonio conmigo. Como una tonta ingenua, pensé que algún día sería capaz de derretir su corazón de hielo con mi amor. Pero no habían pasado ni cinco años cuando Stefano regresó con un niño que se parecía a él y a Anna. —Anna ha sufrido tremendamente durante su tiempo en el extranjero mientras intentaba criar a su hijo sola. Necesito compensárselo. Entonces, Stefano me entregó el acuerdo de divorcio. —Has acaparado el puesto de Donna durante muchos años. Es hora de que se lo devuelvas a ella. Solo entonces descubrí que, en realidad, Stefano había pasado esa noche con Anna, la misma noche de nuestra boda. Saqué el informe de embarazo con el que pensaba sorprender a Stefano, solo para que él lo rompiera en mil pedazos. —No necesito otro hijo. Una vez que esas frías palabras cayeron, me enviaron por la fuerza al quirófano, donde sufrí un sangrado intenso después, lo que resultó en mi muerte y la de mi bebé no nacido. Cuando desperté de nuevo, vi a Stefano, que estaba a punto de recibir un disparo. Esta vez, empujé a Anna en su dirección.
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Lobo Místico

Lobo Místico

{{I Drew Kizmet, Future Alpha of the Crescent Blood Peak Pack aquí-por rechazarte Jewel Stuart como mi Compañero y futura Luna de este pack}} Él sonrió y miró hacia abajo y a mí, lo miré directamente a los ojos y dije (( I Jewel Stuart del Crescent Blood Peak Pack aquí - por aceptar tu rechazo, ¿soy libre de irme ahora Drew? Llegaré tarde a Química)) Me doy la vuelta y me dirijo a clase y puedo sentir sus ojos así como otros los estudiantes me miran mientras camino por los pasillos y entro en el salón de clases (Jade, sé que recibiste el golpe del rechazo por mí, ¿estás bien?) (Sí, Joya, estoy bien, solo necesito descansar un poco) ( De acuerdo, gracias por hacer eso, tómese su tiempo y descanse, lo veré más tarde) (¡de acuerdo! Más tarde)Jewel era una guerrera, la primera hija de Laura y Jaxon Stuart, quienes eran guerreros de la vigésima generación en su manada. Jewel, naturalmente, creció duro y rudo como una luchadora, lo que la convirtió en un chico tonto, pero su familia la amaba y ella a ellos.Drew Kizmet, el primer hijo y el siguiente en la fila para el Título Alfa de Crescent Blood Peak Pack, sus padres Alpha Dustin y Luna Kristen Kizmet son líderes justos, justos y fuertes que tienen la intención de transmitir sus títulos una vez que su hijo encuentre a su compañero para enseñar y capacítelos en sus caminos y tomen el lugar que les corresponde como líderes y protectores de la manada.Averigüemos cómo resultan las cosas para Jewel y para Drew.
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Protegió a la asesina de mi hermana

Protegió a la asesina de mi hermana

Mi hermana, Lily, fue despedazada por renegados. Lloré desconsoladamente, suplicándole a mi compañero destinado, el Alfa Ethan, que encontrara a sus asesinos. Nunca lo hizo. Un año después, en el aniversario de su muerte. Fui a buscar a Ethan, lista para decirle que estaba embarazada. En su lugar, lo encontré sosteniendo a otra Omega, Bella, en sus brazos. —No te preocupes —la consolaba él—. Nadie se enterará de que quitaste el escudo mental de la manada y provocaste la muerte de Lily. Una vez que Harper renuncie a su título de Luna en la ceremonia, tú serás mi única y verdadera compañera. Mi corazón se hizo añicos. Así que era eso. Nunca me marcó, nunca me rechazó… quería que yo renunciara por mi cuenta. Estaba protegiendo a la asesina de mi hermana. Quería convertirla en Luna. Entré furiosa, gritando, pero de repente Bella tosió sangre y se desplomó. Envenenamiento por acónito, afirmó ella. —¡La envenenaron para salvarme! ¡Dame la sangre de tu corazón! ¡Es lo único que puede salvarla! Ethan me miró con más asco como si yo fuera basura. —¡Estoy embarazada! ¡Eso matará al cachorro! —supliqué. Pero su Comando de Alfa cayó sobre mí. Mi cuerpo ya no me pertenecía. Solo pude observar cómo la gruesa aguja perforaba mi pecho, justo encima de mi corazón. Sangre dorada fluyó. Un dolor agudo y desgarrador atravesó mi vientre… Había matado a mi cachorro. Mi loba se hizo pedazos dentro de mí. Cerré los ojos, buscando una conexión prohibida en el mundo de los hombres lobo. —Rey Licántropo Rogan. Mañana necesito que me ayudes a destruir todo en la manada Bosque Negro. Incluyendo al Alfa Ethan.
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Sangre de un Linaje Ignorado

Sangre de un Linaje Ignorado

Era miembro de una unidad de investigación ultrasecreta. Por encargo de mi superior, debía entregarle un archivo a Celeste Judd, mi hermana. En el momento en que entré en la oficina de mi hermana, un pasante, Ethan Irwin, se interpuso rápidamente en mi camino. —¿Eres el nuevo asistente? Me miró de arriba a abajo y notó el sobre de documentos que llevaba en la mano. Acto seguido, soltó una fuerte carcajada. —¡Es tu primer día de trabajo y ya estás tratando de hacer puntos con la señora Judd! ¿Por qué no te miras al espejo para ver lo patético que eres? Solo entonces me di cuenta de que Ethan me había confundido con un rival amoroso. Pero el caso era que Celeste nunca me había dicho que tuviera novio. Estaba a punto de explicarle la verdad a Ethan cuando sentí que su puño se estrellaba contra mi cara. —¡Yo soy el único asistente que necesita la señora Judd! ¡Olvídate de ser su novio! —¡Pensar que a tu edad ya estás planeando convertirte en un mantenido y seducir a mujeres ricas! —exclamó Ethan mientras me jalaba del cabello y derramaba agua hirviendo sobre mi cara—. ¡Te voy a dar una lección en nombre de tus padres! Lo único que pude hacer fue acurrucarme en el suelo, hecho bolita. Con torpeza, usé mi cuerpo para proteger el sobre de documentos. Mis acciones enfurecieron a Ethan a más no poder. Me arrebató el archivo y lo hizo pedazos frente a toda la empresa. —¡Señora Judd, no cabe duda de que su nuevo asistente es un atrevido por intentar seducirla! —le dijo a Celeste en tono adulador—. ¡No se preocupe, porque ya le di una lección!
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Hola Ex, Ahora Soy tu Madrastra

Hola Ex, Ahora Soy tu Madrastra

En vísperas de la boda, la noticia de que la amante del prometido había dado a luz se volvió un escándalo. Julian Espinoza no esperó a que yo lo confrontara y habló con indiferencia. —No fue más que un accidente. Tú encárgate primero de la fiesta de compromiso. —Además, tu papá está en fase terminal de cáncer de estómago. Cancelar la alianza ahora no le conviene a ninguna de las dos familias. Esa misma noche faltó a la cena de compromiso, pero en sus redes sociales subió la foto de un bebé envuelto en mantas. Cuando marqué una videollamada, apareció dándole de comer con un biberón al recién nacido. —Últimamente estoy cuidando al niño y no tengo tiempo para ti. Ya sabes, en mi familia solo queda una rama masculina, el hijo es prioridad. Limpió la leche de la comisura de los labios del bebé y añadió: —Pero tranquila, cuando cumpla el mes lo mando a Inglaterra. En las fiestas importantes basta con que te muestres como si fueras su madre. El lugar de señora de la familia Espinoza siempre será tuyo. Yo me quedé mirando el anillo en su dedo anular, idéntico al mío, y solté una risa. —Este compromiso queda anulado. Él bufó con frialdad: —Armas tanto escándalo por una tontería. No seas tan caprichosa. Colgué de golpe la videollamada y marqué al número privado de su padre. —Dicen que anda buscando nueva esposa, ¿por qué no me considera a mí? Acariciando mi vientre, solté una risa baja: —Después de todo, tengo facilidad para embarazarme; los hijos que usted quiera, se los puedo dar. Qué soledad la de una familia con un solo heredero. Yo misma le daré varios hermanos para que al menos haya ruido en la casa.
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Mi Cuñada Quiso a Mi esposo Una Noche

Mi Cuñada Quiso a Mi esposo Una Noche

La noche de bodas, mi esposo Grey y yo estábamos en la habitación cuando Scarlett, la esposa de su hermano, entró tropezando, completamente borracha, y se le fue encima, abrazándolo sin soltarlo. —Keisha, mi esposo murió tan joven, yo de verdad quiero tener un hijo... —lloraba sin consuelo—. Préstamelo solo por una noche, ¿sí? Entre sollozos, me metió un juguete erótico en la mano. —Tú tranquila, mañana te lo regreso —dijo, hecha un mar de lágrimas—. Si de verdad te sientes muy sola, al menos puedes consolarte con esto. Me quedé helada, sin poder procesar lo que estaba pasando. Miré a Grey, que ya la sujetaba por los hombros con cuidado para que no se cayera. —¿Quieres irte a dormir con ella? —le pregunté, sin poder creerlo, con la voz temblorosa. Grey evitó mi mirada, pero al hablar, la voz le salió atropellada. —No pienses tonterías. Scarlett está borracha, no sabe lo que dice. Voy a llevarla a su cuarto para que descanse. Cuando vi que quería llevársela, me planté justo delante de la puerta y le bloqueé el paso. —Grey, hoy es nuestra noche de bodas —insistí—. ¿En serio te vas a ir con ella? Su expresión se ensombreció al instante y me quitó de en medio de un empujón. —Ya eres mi esposa, así que compórtate. No armes una escena por unos celos tontos. Luego se fue, llevándola en brazos con delicadeza, como si fuera un cristal frágil. Quise correr detrás de ellos y detenerlos, pero al ver en sus ojos esa preocupación tan intensa por ella, de pronto todo me quedó claro. El amor de ese hombre ya no era solo para mí. Y si era así, ¿para qué seguir aferrada a un matrimonio donde el cariño ya se había echado a perder? Era hora de soltar... y marcharme de una vez.
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Adicto a su toque

Adicto a su toque

Carolina Quintana logró comprometerse con un hombre poderoso e influyente. Él era guapo, distinguido, tenía un físico irresistible, era bueno en la cama y, además, nada encimoso. Le pagó los estudios y acordó con ella un compromiso por conveniencia. Ambos obtenían lo que necesitaban. Que Carolina terminara enamorándose de un hombre así era lo más normal del mundo. Pero justo antes de que venciera el acuerdo de compromiso, recibió varios mensajes en su celular: la mujer que él amaba de verdad había regresado al país. Carolina despertó de golpe. Devolvió el anillo de compromiso, tomó el dinero y se fue lejos. Lo que no esperaba era que, unos días después, mientras se divertía con un modelo masculino en un hotel extranjero, alguien tocara a la puerta. Del otro lado estaba su prometido, con la mirada sombría. —¿Por qué huiste, Carolina? *** Javier Gómez tenía un secreto: sentía una aversión extrema al contacto físico. Pero esa necesidad era selectiva: detestaba que cualquiera lo tocara. Con Carolina, sin embargo, era distinto. Estaba completamente obsesionado. Por eso movió todos los hilos para convertirla en su prometida. La ayudó en secreto, la vio avanzar paso a paso hacia la cima y también hacia él. Pero justo entonces, Carolina huyó. Y le dejó un correo en el que le deseaba felicidad junto a la mujer de su corazón. ¿Desde cuándo él tenía una mujer en su corazón? Poco a poco, Javier descubrió que sus propios amigos fingían ser confidentes de Carolina, cuando en realidad sembraban discordia a sus espaldas. Y su medio hermano, sin que él lo supiera, se hacía pasar frente a Carolina por un modelo pobre, metido de lleno en su papel. Todos competían entre sí, arrebatándose el amor a cualquier costo, mientras hombres acostumbrados a estar por encima de los demás estaban dispuestos a rebajarse por ella.
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La sustituta abandonada del Don

La sustituta abandonada del Don

Descubrieron a mi prometido con mi propia hermana la misma noche de nuestra fiesta de compromiso… en una bodega privada, cruzando todos los límites. Mi apellido quedó manchado. Mi nombre, arrastrado por el suelo. Y yo… convertida en la burla de toda la mafia de Chicago. Entonces, como salido de la oscuridad, apareció Don Lorenzo Falcone. Frente a todas las familias, sin titubear, me pidió matrimonio. Con una sola jugada, limpió mi honor… y selló una alianza mucho más peligrosa. Durante cuatro años, me trató como a una reina. Intocable. Intensa. Suya. Pero había algo que él no podía darme: un heredero. Una vieja herida lo condenaba. Hasta este año. Gracias al médico de confianza de la familia… quedé embarazada. Y desde ese momento, su atención hacia mí se volvió obsesiva. Devota. Absoluta. Creí que lo tenía todo. Que ese hombre frío y poderoso era mi salvación. Mi refugio. Mi único aliado. Hasta que una noche… escuché lo que nunca debí. —Jefe, Arabella te ama. ¿Cómo pudiste hacerle esto? —dijo su mano derecha, con rabia contenida—. Manipulaste al médico… cambiaste los frascos… la convertiste en la portadora del heredero de los Moretti. ¿Todo porque Isabella no soportaba el dolor? El bebé nacerá en dos meses… ¿qué piensas hacer? Silencio. Y luego… su voz. Helada. Cruel. —Cuando nazca, Isabella se lo llevará. Es la única forma de asegurar su lugar con los Moretti. —¿Y Arabella? —Le diré que el bebé murió. Mi mundo se rompió en ese instante. —Seguirá siendo la señora Falcone —añadió, sin emoción—. Tendrá todo lo que quiera. Así que eso era yo para él. Un medio. Un cuerpo. Un sacrificio. Mi “protector”… siempre perteneció a otra. ¿Ese hijo que crecía dentro de mí, manchado por su mentira? No lo quería. ¿Y ese matrimonio construido sobre traición? Se terminó.
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Chiquita Pero Tragona

Chiquita Pero Tragona

—¡Ay, qué duro!... como que ya te urgía, ¿no? Esa noche de San Valentín, mi amigo, su esposa y yo regresábamos al pueblo en auto. Lo que no esperaba era que su esposa, medio dormida, me confundiera. Su mano suave me acariciaba los muslos duros como piedra, una y otra vez. Y de vez en cuando frotaba sus meloncitos blancos contra mí: —Amor... juega con tu zorrita. ¿Cómo iba a aguantarme al escuchar eso?...
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