The Luna's Possessive Alpha

The Luna's Possessive Alpha

last updateLast Updated : 2023-04-19
By:  Leah WardCompleted
Language: English
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*TLPA Book 1* The supernatural world is changing rapidly. There is a war brewing, and the issue of it all is at the tip of every tongue: werewolf packs are being taken over by vampires and manipulated to cause chaos. In order to keep peace, the two most powerful packs in North America must form an alliance that will allow the Alphas to force other packs to concede in fear of their power instead of being controlled by the vampires. This political alliance turns out to be a marriage between Princess Saskia and the alpha of the most dominant pack in all of werewolf history.*Saskia makes the sacrifice for her pack, putting their welfare first and her desires as well as wishes last. She is willing to do all that is needed of her as the Luna of her new pack. But she'd be damned if she let herself be trodden over by the stubborn, imposing, and oh so possessive Alpha Mikael, aka her husband.

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Chapter 1

Part 1: Episode 1

El jet tocó pista en Barajas a las seis de la tarde.

No miré por la ventanilla. No necesitaba ver Madrid. Madrid me iba a sentir.

Bajé la pasarela con tacones de aguja y un portafolio de cuero negro. El asistente me abrió la puerta del SUV blindado. Entré sin darle las gracias.

—Al Rosewood —dije.

El auto arrancó. Castellana desfilaba rápido. Cuatro años desde la última vez. Cuatro años, dos incubadoras y un avión del que bajé con la bata de hospital todavía puesta.

Abrí el teléfono. Carpeta sin nombre. Doscientas treinta y siete fotos robadas de Santi y Blanca. Mi hijo con pintura en los dedos. Mi hija con el ceño fruncido idéntico al de Álvaro. Me ardieron los ojos. Me clavé las uñas en la palma. No. Todavía no.

Cerré la carpeta. Abrí el correo. Un mensaje de Santi Echeverría: «Bienvenida. Tu oficina está lista. Ten cuidado.»

Cuidado. Bonita palabra para un hombre que nunca tuvo que elegir entre sus hijos y su carrera.

El teléfono vibró. Bruno Wolfe.

—¿Aterrizaste?

—En camino al hotel.

—Bien. Mañana a las nueve, junta de Echeverría & Jones. Cuando entres a esa sala, serás la segunda accionista más grande de la firma de tu ex marido. Treinta y dos por ciento adquirido a través de la firma fantasma de Delaware.

—No es mi ex marido. Es el hombre que me obligó a elegir entre mis hijos y mi cordura.

—Como quieras. Álvaro cree que un fondo americano compró esas acciones. Mañana descubre que fuiste tú.

—Perfecto.

—Ahora la parte complicada. Los expedientes de custodia.

Silencio. El tipo de silencio que precede a las malas noticias.

—Su abogado blindó todo, Laura. Álvaro tiene custodia de facto desde que te fuiste. Técnicamente, tú te fuiste voluntariamente. Ningún juez en España va a ver eso con buenos ojos.

—Me dieron a elegir entre firmar mi anulación como persona o un billete de avión. Eso no es irse voluntariamente. Es ser expulsada.

—Lo sé. Pero tenemos que demostrarlo. Y para eso necesito tiempo, acceso a los documentos originales y, si es posible, un testigo de lo que pasó en ese hospital.

—Ivette estaba ahí.

—¿Ivette? ¿La hermana de Álvaro?

—La misma.

—Laura, la hermana de Álvaro no va a testificar contra su propio hermano.

—Ivette sabe lo que pasó. Vio el documento que me puso delante. Vio mi cara. Vio la sangre en la bata. Si tiene un gramo de decencia, va a hablar.

—Y si no lo tiene?

—Entonces la obligaré a elegir. Como me obligaron a mí.

Silencio.

—Necesito que mañana no lo mires como si quisieras matarlo. Míralo como si fuera un número en una hoja de cálculo.

—Llevo cuatro años practicando.

—Hablo en serio. Si pierdes el control, perdemos la ventaja.

—Bruno. Yo no pierdo el control. Lo cedí una vez, hace cuatro años, cuando estaba sangrando y dopada y Álvaro me puso un papel delante para que firmara. No voy a volver a cederlo.

—Entendido. Descansa.

—No puedo descansar. Puedo prepararme. Es distinto.

Colgué.

El Rosewood. Suite presidencial. Piso doce. Cerré la puerta. Me quité los tacones. Fui al ventanal. Madrid brillaba abajo. En algún punto de esa ciudad, Santi y Blanca cenaban sin saber que yo existía.

Saqué de la maleta la carpeta roja. Organigrama. Estados financieros. El contrato que me convertiría en la socia que Álvaro nunca vio venir. Y al fondo, un sobre sellado. Carta escrita hace cuatro años. Dirigida a mis hijos. Nunca enviada. Tinta corrida por manchas de agua.

El teléfono sonó. Número desconocido. Contesté.

—¿Laura?

Esa voz. Grave. Controlada. Con furia debajo de cada sílaba. Álvaro.

—Sé que estás en Madrid. Y sé lo que pretendes.

—Cuatro años sin llamarme y ahora me llamas la primera noche. Qué detalle.

—No juegues conmigo.

—No estoy jugando. Estoy volviendo a casa.

—No tienes casa aquí. La perdiste cuando te subiste a ese avión.

—¿Sabes qué perdí, Álvaro? Mil cuatrocientas sesenta noches de no acurrucar a mis hijos cuando tenían pesadillas. Primeras palabras. Primeros pasos. Cumpleaños. Navidades. Todo eso perdí. Y tú fuiste el que me obligó a perderlo.

—Nadie te obligó. Tuviste opciones.

—Me diste a firmar mi anulación mental mientras todavía tenía puntos en el vientre. Eso no son opciones. Es una emboscada.

—Siempre tan dramática.

—Y tú siempre tan cobarde.

Silencio cortante.

—Revisa tu correo —continué—. Mañana a las nueve entro a tu sala de juntas como tu nueva socia. Y después, tú y yo hablamos de mis hijos.

—Tus hijos no saben que existes.

—Eso va a cambiar.

—No. Si depende de mí, nunca van a saber tu nombre.

—Entonces es bueno que ya no dependa de ti.

—Si te acercas a ellos, voy a usar cada recurso legal que tengo para destruirte.

—Hazlo. Tengo más abogados que tú. Tengo más dinero que tú. Y tengo algo que ningún juez puede ignorar: soy su madre.

La línea se cortó.

El teléfono me resbaló de la mano. Cerré los puños. Las uñas me rompieron la piel. Sangre tibia entre los dedos.

Fui al baño. Me lavé las manos. Me miré al espejo.

Volví. Abrí la laptop. Escribí a Bruno: «Cambia el plan. No quiero el treinta y dos por ciento. Quiero el cincuenta y uno.»

Respuesta en treinta segundos: «Eso es una declaración de guerra.»

«Exacto.»

Cerré la laptop. Apagué la luz. Me acosté vestida. No iba a dormir. Había dormido cuatro años. Era hora de despertar.

Lo que yo no sabía esa noche era lo que pasaba a tres cuadras del Rosewood, en un ático de Serrano. Álvaro Jones lanzó el teléfono contra el sofá y se sirvió un whisky con las manos temblando.

Primer trago. Segundo. El tercero no bajó.

Sacó el teléfono de entre los cojines. Abrió la galería. La última foto: Santi y Blanca desayunando con leche en las comisuras y pijamas de dinosaurios. Su vida entera en una imagen.

Cerró la galería. Abrió el correo. El mensaje de Bruno Wolfe. Lo leyó dos veces. El nombre de Laura como accionista le quemó la retina.

Marcó un número.

—Marina. Necesito que mañana recojas a los niños de la guardería.

—Claro, Álvaro. ¿Pasó algo?

—Nada que no pueda manejar.

—Los niños te necesitan tranquilo. Lo sabes, ¿verdad?

—Lo sé.

—Álvaro…

—Mañana hablamos.

Colgó. Se terminó el whisky de un trago.

Una voz pequeña lo detuvo.

—¿Papá?

Blanca. En la puerta del pasillo. Descalza. Abrazando un peluche.

—¿Por qué gritabas?

Dejó el vaso. La alzó en brazos.

—No gritaba, princesa. Papá hablaba por teléfono.

—¿Con quién?

—Con nadie importante.

Blanca le puso las manos en las mejillas. Lo miró fijo. Cuatro años y ya tenía la mirada de un juez.

—Mientes. Se te mueve el ojo cuando mientes.

La llevó a su cama. La arropó. Le besó la frente.

—Duérmete, Blanca.

—Papá.

—¿Sí?

—Santi dibujó una señora hoy. Una señora que no conozco. Le pregunté quién era y no me quiso decir.

Álvaro se agarró del marco de la puerta. El aire le faltó.

—Duérmete.

Cerró. Se quedó en el pasillo a oscuras.

Santi había dibujado a una señora que nadie conocía.

Pero Álvaro sí sabía quién era.

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reviews

Irene
Irene
Thank you to the author for this book. I cant wait to read the part 2. I am excited to see what Saskia does next
2023-05-25 23:51:59
1
1
Penny Wylder
Penny Wylder
nice one!! really love it
2023-04-17 03:05:08
1
1
Qwwn Ose
Qwwn Ose
Love the book. More chapters please
2022-11-26 01:36:39
1
1
Jerrie
Jerrie
I love that it’s a delicious kind of slow burn romance. You can tell the author is really taking her time to build up the story and fantasy world. The tensions are rising and I can’t wait to read more......
2022-09-30 23:15:26
2
1
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